El periodo estival no significa necesariamente aparcar las neuronas y entrar en fase de hibernación. Para muchos pedagogos, las vacaciones de los niños no deben consistir en no hacer nada, sino en cambiar de actividad. Pero ¿qué pasa cuando se acaban los materiales de repaso tradicionales? Una de las grandes tendencias educativas globales ahora mismo consiste en acercar el lenguaje de programación a los niños, desde los cuatro años (sí, cuatro años) en adelante. Olvida las viejas lecciones de informática, con protocolos incomprensibles. Hoy en día, algunas empresas e instituciones públicas y privadas de todo el mundo se han tomado tan en serio el objetivo convertir la redacción de código en una tarea tan cotidiana como escribir una redacción, que proliferan en la red toda clase de juegos para dar los primeros pasos.

Iniciativas como code.org ofrece a los niños la compañía personajes de Disney, con apartado específico para la protagonista de Frozen. Sus cursos de iniciación de 20 horas están adaptados para distintos tramos de edad, el más temprano de cuatro a seis años. De una naturaleza similar es el proyecto Hour of Code (La Hora del Código) que ofrece tutoriales de una hora para que cualquiera pueda organizar un evento en cualquier lugar del mundo en el que niños a partir de cuatro años descubran que pueden programar. No deja de ser enternecedor ver las mascotas digitales con las que los genios del MIT invitan a los más pequeños a adentrarse en el mundo de la informática en Scratch, y lo mejor es que existe una versión disponible en español. Para los niños de entorno a los 13 años, la Universidad de Stanford ha diseñado clases especiales de aproximación a la programación disponibles en Youtube. Y edSurge publica hasta 50 herramientas con esta declaración de intenciones: «Hemos enseñado a los niños a cultivar plantas, construir una casa, forjar una espada o soplar un cristal delicado, cocinar pan, crear un soufflé, escribir una historia o lanzar aros. Ahora les estamos enseñando código».

FUENTE: elmundo.es